Caminaba yo por las calles del
centro de la ciudad, y me encontré una escena tierna y macabra al mismo tiempo.
Como algunos sabrán, esto de
colocar las bicicletas acarrea un alto simbolismo; por un lado está el hecho de
recordarnos las muertes de aquellos ciclistas, fruto de variadas
circunstancias. También el hecho de que sea una bicicleta pequeña, con colores
muy femeninos. Muy probablemente de una niña. A lo mejor, otro dirá “esa escena,
se da en la entrada del parqueadero de la alcaldía”, y tendría razón. Acaso un
mensaje al burgomaestre? Nótese que está sujeta con cadenas a un poste, lo cual revela que no es un hecho fortuito. Hay quienes podrían alegar, que nos invita a
reflexionar sobre un modo de vivir sano, o incluso, como escuché esa noche,
que “los ciclistas no murieran si tuvieran carro”.
Independientemente del mensaje,
que cada uno le pueda dar; está el símbolo en sí. Algo que no es cotidiano en
nuestro caminar y alguien lo puso ahí para hacernos llegar a otra cosa, otra
idea, a algo “más allá”.
Al ver este tipo de cosas, te
pregunto: tú vas más allá?
