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lunes, 17 de abril de 2017

Trilogía Hannibal



¡Trilogía recomendadísima!

Sobre todo para aquellas personas que tienen conflictos con las personas de su pasado. A través de la historia del Dr. Lecter, se puede hacer mucho proceso de introspección. 

No dejen de leerla, un 10 total en nuestra escala de recomendaciones.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Sobre el "día de la mujer"



¡Oh no!


Todas las mujeres con las que me he encontrado hoy me fruncen el ceño. Me miran inquisitivamente y se quedan espectantes ante mi, buscando algún tipo de manifestación de mi parte. Al parecer, al no recibir la misma, se sienten decepcionadas y me lanzan la famosa palabra policía que les hace sentirse superiores moralmente: machista...

Orgullosamente machista, les corrijo yo

La tiranía de la ideología feminista festeja hoy en familia. Ella es niña, su abuelito es el marxismo cultural y su mami no está, porque salió a trabajar. Es por eso que la niña busca la atención de "papi estado" que sea quién la proteja de quién la "ofenda" o acaso no han entendido que la mujer moderna que busca que se reprima a quién supuestamente la ha agredido, acude a la única entidad patriarcal con poder... o sea el estado (lleno de armas, leyes y poder represor) para que garantice su seguridad... pero eso si, está "en contra del patriarcado opresor".

El feminismo distorsionó algo que tal vez tuvo sentido alguna vez, como fuera el acceso de la mujer al trabajo, pero lo ha convertido en una ciénaga de vanidades, odios, ganancias políticas y afán de genocidio masculino.

Seamos sinceros, por qué hay que darles un día. Siendo prácticos, no les conviene, dado que si este es su día, los otros 364 no lo son... y si algo quiere una mujer corriente es tener todo...

Yo decido

Estoy en total desacuerdo con "felicitar" siquiera a las mujeres en su pretendido día. Para cualquiera que haga un mínimo nivel de investigación objetiva, encontrará irrefutablemente evidencia de que el mismo no es más que una tapadera -o caballo de Troya, mejor dicho- para las doctrinas socialistas y neoliberales, que desde hace un siglo propusieron usar a la mujer como vía de implantación de sus aberrantes planteamientos. Para ellas, la mujer es solo un número más en su lista de esclavitud. Más trabajadoras, más clientes, más ventas, más subjetivización del mundo...

Si tu eres uno de esos "manginas" que anda buscando calentar la oreja de una mujer mediante felicitaciones y halagos, te diré que pierdes el tiempo. No conseguirás mojarla ni en la taza de café usando esos métodos arrastrados. A las mujeres no les atraen los lameculos sin personalidad, todo lo contrario, si han caído en las garras del feminismo es porque inconscientemente están lanzando un grito desesperado para que hayan hombres de verdad. La mujer siempre actúa al revés de como dice sentir... por lo tanto, el feminismo es una reacción A LA FALTA DE MASCULINIDAD del hombre moderno.

Por experiencia sé, que lo que más le termina gustando a una femimarxista chillona, es un hombre de verdad que la someta y la folle contundentemente como se debe. Después de eso se vuelven mansas. 

Respétate y hazte respetar. ¡No felicites a nadie!



lunes, 6 de marzo de 2017

American Psycho - Bret Easton Ellis





Esta vez les traigo un libro que es recomendable y no es recomendable al mismo tiempo. Pero vamos en orden políticamente correcto, por lo tanto, primero la reseña oficial:

American Psycho es una novela publicada en 1991 por Bret Easton Ellis y que describe, en primera persona, los episodios en la vida de un yuppie asesino de Manhattan a finales de los ochenta. La novela está escrita tal como la escribiría un psicópata, en un estilo que expresa sus obsesiones, manías, sadismos, odio y vacío existencial: un largo monólogo que puede llegar a parecer incoherente en algunos pasajes, pero que corresponde al contexto de desquiciamiento mental del personaje. La novela no sólo describe las andanzas de Bateman, sino que es el vehículo de una fuerte crítica social al modo de vida de los yuppies de finales de los 80, resaltando sus peores aspectos: el cultivo de la apariencia a cualquier costo, el exotismo económico y materialista como aspiración suprema, las relaciones humanas superficiales (es habitual la confusión de nombres entre los personajes), el sexismo y el narcisismo que inducen al menosprecio hacia las mujeres, un clasismo exacerbado que conlleva el rechazo visceral hacia los mendigos, los afroamericanos y los artistas, el consumo habitual de diferentes drogas, entre las que destaca la cocaína.

Ahora si, a lo que vinimos

American Psycho es una novela que en realidad no tiene un argumento en sí. No relata una historia con final, de hecho, el protagonista no muere ni es atrapado. Esto resulta muy confuso, dado que lleva a pensar que a los psicópatas no se los atrapa, lo cual es un pensamiento altamente decepcionante, al menos desde la óptica de la salud pública. 

El personaje principal -Patrick Bateman-, si bien es cierto está muy bien desarrollado en todos sus aspectos, llega a estar tan arquetipicamente determinado, que termina haciendo que precisamente por eso es que no es tan buen personaje en si. Me explico. El corset arquetípico del psicópata está constriñiendo a Patrick desde el principio. Quizá para cualquier mortal los procesos mentales de un psicópata resulten muy interesantes, pero para mi no, dados mis estudios en esa pseudo-ciencia de la psicología, por lo tanto, debo admitir que no es que me haya deslumbrado en este aspecto.

Es cierto que las descripciones de las muertes que provoca Bateman llega a rayar en lo "gore" en muchos casos, sobre todo en los casos de las muertes imaginarias. Lamento, mi querido lector el darte este spoiler... pero no todas las muertes son reales. Muchas son imaginarias.

Habiéndote dado esta pastillita de info, no hay mucho que decir del libro. Varios cientos de páginas describiendo la vida de un tipo neoyorquino más, forrado en plata pero enfermo como todos. El asunto es que su enfermedad no le es rentable al sistema, por lo tanto no es tan estimulada.

Cosecha propia

Hay muchas cosas que me hizo pensar este libro. La que más retumbó en mi cerebro y que es inevitable seguir rumiando, es el trasladar aspectos de la personalidad y el proceder de Bateman, hacia gente que conozco. Y es que es inevitable el terminar comparando los sucesos de la vida diaria del protagonista, sus manías, obsesiones, formas de conversar, círculo de amigos, pensamientos recurrentes, anhelos y formas de mentir (y quién sabe si formas de matar) a las personas que he conocido en mi vida. Particularmente a aquellas que conocí en la época más decadente de mi juventud donde trabajé en bares, donde el 80% de las conversaciones, eran prácticamente copia al carbón de los diálogos del libro. Me da escalofríos de solo pensar en cuántos de aquellos personajes que conocí, quizá tengan un "batemancito" dentro y lograron salir bien librados de sus fechorías igual que el protagonista. Todas esas máscaras y apariencias descritas en el libro, se repiten en otros personajes de otras ciudades del mundo. La decadencia moral y espiritual no es exclusiva de New York...

En particular, me estremece pensar en las escenas que vi girar en torno a personas que perdían su juicio por acción de la cocaína. He de decir que no conozco ningún episodio que esté fuera de la ley, pero no me sorprendería si a mis espaldas algo de eso se dio. De más de uno tengo sospechas. Supongo que ese es uno de los efectos de libro... HACERNOS PENSAR EN CUANTOS PSICÓPATAS HEMOS CONOCIDO... y tal vez, evaluar qué tanto de psicópatas tenemos.


Dentro de nuestra escala de recomendación, le damos un 8, lo cul lo convierte en un libro recomendable de leer PERO NO PARA CUALQUIERA. Si eres de los que lloran como niña chiquita al enterarte de las acciones de personas que no son del todo corrientes... no leas el libro.

Que conste que advierto.


jueves, 9 de febrero de 2017

Plagas devastadoras





Me duele ver a mis amigos y familiares hombres perdiéndolo todo en un juzgado. Entraron con fe, creyendo en el sistema judicial... y salieron esquilmados como ovejas. No existe la justicia.

El marxismo cultural ganó la batalla. Eso es un hecho indiscutible. Quienes pensaban que la barbarie comunista terminó en el 91, "venciendo" los buenos, son aquellos imbéciles que no entendieron nada. El marxismo revolucionario terminó, pero el marxismo cultural tomó fuerza dada su capacidad de parasitar en la globalización rampante y usarla como vector de contagio global.

Al día de hoy, cosecha sus frutos...


Una de las consecuencias más atroces del marxismo cultural, ha sido el pervertir los sistemas judiciales de las naciones, para que terminen dándole preeminencia a la mujer en todo contexto. No es coincidencia, que en TODOS los países donde se modificó la jurisprudencia a favor de la mujer, los procesos de decadencia sean vertiginosos. 

Se deformó la antigua costumbre occidental de respeto y protección de la mujer como ente generador de vida, para terminar dándole un blindaje legal a cualquier rencorosa con mente de quinceañera eterna que cree que el estado le debe dar todo, así como la sociedad y no se diga el sexo masculino.

El marxismo cultural triunfó en occidente...


Pero también en oriente. Casos de países como Japón demuestran el avance de la legislación que favorece radicalmente a las mujeres. Y lo más paradójico, es que alegan ser sistemas "igualitaristas". Tremenda falsedad EN LOS HECHOS, se puede evidenciar... y justamente esa es la mayor de las perversiones cometidas: hacer que la sociedad sea incapaz de ver los hechos.

El mundo real está podrido... 


Abrir los ojos y ver las cosas como son, es el primer paso para cambiar este problema global. No puede ser que se permita este abuso -legal- de las mujeres hacia los hombres... Yo sé que es obvio que escribo esto, al ver las terribles realidades en mi cercanía, pero quiero invitarlos a reflexionar que aquí tenemos un problema global, que forma parte de una agenda establecida -y bien financiada- que busca la destrucción de toda sociedad tradicional en el planeta.

Está en todos y cada uno el deber de DECIDIR hacer algo.

viernes, 27 de enero de 2017

But first, let me take a selfie...


¡Hola niña!

Mi intención no es ponerte nerviosa. No. Lo que yo quiero, es hacer un servicio social, un aporte a la comunidad. En estos días ya casi no quedan personas que hagan actos desinteresados por el prójimo, pero yo lo voy a hacer el día de hoy.

Desde que las siempre moralistas -y moralisantes- estrellitas de Hollywood elevaran la tendencia de las selfies a la categoría de fenómeno global, la tendencia no se detiene. "Yo cagando", "yo con mi trasplante de próstata", "yo y mis tetas nuevas"... "yo conmigo mismo tolerando la insoportable levedad de la existencia nihilista". Usted escoja el título de la fotito; sin embargo la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha dicho, y bien claro -pero tarde- lo que era obvio: se llama "selfitis", es un trastorno psicológico y está relacionado con la falta de autoestima. 

¿Te levantas y sientes la necesidad irrefrenable de retratarte haciendo cara de idiota, mirando al vacío o mostrando lo horrible de tu genética frente al espejo del baño? Si la respuesta es afirmativa, tienes al menos un problema. Se llama selfitis borderline (en su versión light) y debes buscar ayuda profesional. Eso sí, siempre podría ser mucho peor, porque, según la APA, estás solo empezando a padecer el síntoma. 

La fase más avanzada de la patología se daría en el rato en el que esas mismas fotos, las subes tres veces al día a tu Instagram, Facebook o Twitter. En ese punto, estaríamos hablando pues de selfitis aguda, que la ciencia define así: 

El compulsivo deseo obsesivo de sacarse fotos y publicarlas en redes sociales a manera de compensar la falta de autoestima y de llenar un vacío en la intimidad.

Es ahora cuando debes chequear tu muro, además de hacer un profundo ejercicio de introspección para poder ver dentro y percibir el grado de ansiedad que experimentas mientras esperas los comentarios ¡que tienen que venir! 

Hay que decir que ya se están diagnosticando casos de personas anónimas con selfitis crónica: o lo que vendría a ser lo mismo, subir más de seis fotos diarias a redes sociales. Se han dado casos de gente que llega a las doscientas diarias...

Según los psicólogos, este 'resbalón' narcisista funciona inversamente: cuanto más te cuelgas a ti misma, más necesidad de reafirmación tienes. Es decir, más insegura eres con respecto a tu propia imagen, además de lo que te rodea, incluso más vulnerable a las calificaciones negativas de terceros. Funcionaría como una adicción común, con malos viajes de paso, si las críticas se renuevan. 

Si ya llegaste a este punto, puedes llegar a presumir que tienes el mismo grado de desvarío mental que aquellas perlas de la farándula nivel Lady Gaga, Katy Perry o Justin Gaver. En este punto haz un alto y ¡deja de pensar que parecerse a esa escoria es algo bueno! 

Yo sé que en tu mundo de arcoíris y dulce de leche, todo es bueno y felicidad, pero en el mundo real no. Las "estrellas" lo hacen como táctica publicitaria -muy rentable por cierto- pero tu jamás llegarás siquiera a reina del baile de la cosecha, así que no creas que con "ponerle ganas" llegarás a lo mismo que las luminarias del jet-set. De hecho, es muy probable que entres en una espiral de degeneración dependiente de atención ajena, cada vez más fuerte y con derivaciones imprevisibles.

Y ni te cuento de los casos de acosadores que las niñitas "sube foto en pelotas" tienen... si desde quinceañera te acostumbras a ti misma a valer por mostrar la epidermis, que no te asuste que a futuro sea lo único que los hombres pretendan de tu persona.

Ya... no llores. No vayas al baño a sacarte 145 fotos para colgarlas con el hashtag #SoDepressed. Sé que he sido duro, pero precisamente esa es la lección que debes aprender: la vida es dura, así te esfuerces en aparentar en fotitos que no lo es. 

 




miércoles, 25 de enero de 2017

Cuatro caminos... en cruz fija




En la vida siempre tenemos cuatro opciones en toda situación, cada una de ellas con su luz... y sombra, o lo que es lo mismo, lo visible e invisible de estos cuatro aspectos, o sea, ocho aspectos a analizar. Y es que es menester acotar, que el número cuatro tiene agudas impliciones históricas; la más representativa vendría a ser la de los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste; como una forma de decirnos que desde donde está el individuo, siempre hay cuatro direcciones posibles, cada una con un aspecto claro y otro no del todo.

Hagamos el ejercicio de acuerdo a la imagen. 

El pesimista

Mira un túnel oscuro... o sea que VE, lo que NO VE.

El optimista

Ve la luz al final del túnel... o sea VE LA LUZ, y VE LAS TINIEBLAS.

El realista

Ve el tren que se acerca... o sea VE EL TREN y NO VE EL RESTO.

El maquinista

Ve a tres personas sobre las vías... o sea VE A LA GENTE y NO SE VE A SI MISMO.

¿Por qué es importante entender todo esto? Pues porque quién pretenda liberarse de las cadenas de las emociones mundanas -y de paso otras cosas- debe entender que la forma de afrontar los fenómenos es no parcializándose en alguno de estos extremos, sino, EQUILIBRÁNDOSE.

Equilibrarse, entendido como la capacidad de encontrar el centro propio. Aquel lugar donde somos uno mismo sin parcializarnos en ninguna de las ocho opciones posibles. No por nada, la estrella de ocho puntas ha estado tan presente en todas las culturas ancestrales...












jueves, 12 de enero de 2017

El paso del padre tiempo



El padre tiempo no perdona a nadie. El paso de los años se evidencia en los cambios que todos tenemos. Hay quien dirá que por dentro somos los mismos. ¡Nada más falso!

Que alguien me diga honestamente, reflexionando con meditación pausada... si aquello que es su prioridad hoy, es lo mismo que hace tan solo cinco años. Los reto...

El tiempo es la medida del cambio, sea este real o imaginario, impuesto o superpuesto, dictaminado o explorado; eso no importa. Cambiar es la forma en que el devenir pasa por nosotros. Quizá eso sea la lección más trascendente de todo esto. Somos instrumentos del devenir.

Si miramos a nuestro cuerpo, ni el más avezado podría negar el paso del tiempo. Sea porque ha crecido, engordado o envegecido; el vendaval del tic-tac de los relojes pasa factura a todo ser humano por igual. Ese dictamen de que para nadie existe perdón respecto de la muerte, es la mayor evidencia de que en el fondo, lo único que tenemos en común como género humano es el ser objetos que el tiempo degrada, oxida, pudre... escoja Ud. el término.

Y no es que con cirugías plásticas la cosa vaya a cambiar. Aquellas personas que pretenden engañar al resto refugiándose en un bisturí en manos de un avaricioso cirujano, son a las que más se les nota el paso del tiempo, sobre todo en su ancianidad, donde los resultados de haber alterado la biología propia terminan dando un espectáculo digno de circo de fenómenos.

Creer que la adolescencia es per-se la única etapa en la vida donde hay cambios, es parte del engaño de la modernidad. La verdad es que nunca se deja de cambiar. La vida es un instante entre el nacimiento y la sucesión de cambios hasta la muerte. Todos tenemos ese destino, o al menos eso nos han dicho.

Que interesante sería encontrar una forma de "no-cambiar" con el tiempo. No cambiar, entendida como la prolongación de cierto instante de la existencia propia, proyectado hacia el infinito. Un momento en donde todo se congele y se vea, desde un punto de vista aparte, el devenir del tiempo como una película fuera de la realidad propia.

Tal proceso "individuativo", requeriría como es obvio, de la separación de absolutamente todo... porque el todo, deviene en el tiempo. 

Habrá que intentarlo...

lunes, 26 de diciembre de 2016

Tiempos de promesas... que terminan en lo mismo



Las fiestas de navidad y año nuevo, al menos por estos lares, tienen tanto en común con los de otros, que termina resultando altamente sospechoso. Y no me refiero a símbolos cuya re-significación ha sido impuesta por la modernidad como pueden ser el "árbol navideño" o el hecho de dar regalos. No, me refiero a cosas como el hecho de hacer algo tan trivial como una cena especial.

Pocas son las familias, que independientemente de su confesión religiosa -o la ausencia de la misma- de su número, de sus lazos filiales incluso; se hallen fuera de la costumbre de cenar en grupo. De hecho, pienso que la costumbre de hacer cenas con los amigos, en las empresas o con la familia que no se visita en mucho tiempo, es cosa muy difundida por estas fechas. ¿Quién no tiene una invitación a una "cena navideña" o "de fin de año" en su perfil de facebook en estos días? o lo más reglamentario aún... las fotitos.

La navidad, en su versión modernizada, es símbolo de excesos, ya sea en lo material dando regalos que haciendo milagros se alcanzarán a pagar, o en comer como desaforado y festejar "la unión" que se supone trae consigo la fecha.

El resultado no sorprende. La promesa de la gran mayoría de gente en estos días en que fenece el año, consiste en prometer el mesurarse en el consumo para bajar la panza... lo cual, se me hace más bien una especie de negociación con los acreedores que desde enero empiezan a sacar dividendos de los consumos decembrinos. Es algo así como una dialéctica del consumismo disfrazada de promesa de renovación anual para la auto preservación.

Y es curioso que cada año se hable de lo mismo. Tengo un amigo dueño de un gimnasio, que me decía que su mejor mes es enero, obviamente porque la gente iba a intentar quemar todas esas calorías excesivas que consumieron en diciembre. Supongo tiene razón en ello. Lo que veo en el fondo de esto, es que ese afán de querer "pagar" por las culpas pasadas -que se supone fueron gozo- tiene mucho de rasgo de judeo-cristiano en el fondo.

Eso de pagar culpas, que se supone fueron felices, pero a la final traen dolor -y mucha culpa adicional- para luego negociar en una línea de tiempo en diferir esa expiación culposa... tiene mucho de oriental en sus raíces. 

Sea que se sude en el gimnasio gota a gota el sentimiento de exceso cometido, o que se abone centavo a centavo el pago de lo gastado en época de fiestas, la modernidad carcome la psiquis del humillado engranaje humano, que tiene el enorme conflicto psicológico de tener que pagar con sufrimiento, por aquello que se supone lo hizo feliz. 

Debemos preguntarnos, ¿qué sentido tiene, a fin de año, gozar de algo que produce dolor el resto del tiempo?

En lo personal, es por eso que no compro nada en estas fechas... para luego no tener que ir al gym.

martes, 20 de diciembre de 2016

Tu si sabes escuchar...




Varias mujeres, muchas veces a lo largo de mi vida; me han dicho una frase sospechosamente igual:

Tu si que sabes escuchar

Pues si, supongo que ese es un atributo que cualquiera de los que no somos sordos podemos presumir, sin embargo, no puedo dejar de preguntarme las implicancias de este hecho repetitivo.

Siendo la liviandad de lengua, una característica insoportable de la mujer actual, es imposible que casi cualquiera no termine siendo un buen testigo de todos sus devaneos subjetivos. Es casi imposible hallar una que pueda realizar el milagroso acto de cerrar la boca por diez minutos. A lo mejor, no se dan cuenta que no es que uno las "esté escuchando", sino, que pensando en silencio...

Los hombres pensamos en silencio. Las mujeres mientras hablan. Supongo la complementación correcta debería darse en la mitad de ambos para poder hablar de comunicación en si y no de monólogo con testigo.

De tales experiencias pasadas aprendí algo. Si desde la primera cita no sabe hacer silencio, hay que deshacerse de ella.

lunes, 12 de diciembre de 2016

"Libertad" de expresión...





Hay que decirlo y no callarlo. Llevamos dieciséis años entrados en este milenio y nada ha cambiado. Los lobbies de presión ampliamente financiados por el sistema de opresión global destinan ingentes cantidades a sus marionetas para que puedan pagar por decir cuanto sus biliosos hígados puedan excretar. Los medios no se niegan a tal cantidad de pasta, obvio, es su negocio... y lo único sacrosanto en la actualidad son los negocios. Eso no se topa ni critica.

Sean comunistas, feministas, animalistas, veganos, izquierdistas, homosexuales, islamistas o cualquiera de las estrategias que se usan para debilitar al occidente de hoy; hay que decir que tienen carta abierta para decir ABSOLUTAMENTE CUALQUIER COSA. No ha habido el mas mínimo nivel de censura frente a los niños mimados del sistema. Pueden hacer apología del odio, del genocidio de los grupos humanos que no les guste, agredir marchas, profanar templos, linchar mediáticamente a quien difiera de ellos... y jamás pasará nada. 

Y es que eso es lo que hay que entender. Cuando los medios cacarean con megáfono la tan famosa "libertad de expresión", hay que empezar a entender que solo aplica a quienes están dentro del paraguas de la corrección política de moda. Los mios... IN. Los que no me gustan... OUT!

Para cualquier ser medio pensante, tal contradicción es obvia a kilómetros de distancia... sin embargo, no lo es. No lo es para ellos, claro está. Por algo tienen que reforzar constantemente la idea de libertad, dado que como en toda actividad mediática, si se promociona, es porque se quiere convencer de que se use ese producto. Y es que es eso precisamente: un producto.

Un producto está dirigido a un segmento del mercado. Se busca que tal porción de gente empiece a comprarlo, usarlo, recomprarlo y volverse asiduo del mismo. Eso es "fidelidad a la marca", según reza la ciencia del marketing...

Y cabe la pregunta que cada uno debe hacerse:

¿Soy libre de expresarme?
¿Lo que digo, incomoda a alguien?
¿Si incomoda, me callo?
¿Si me callo, me siento "libre"?
¿Si me siento libre, tengo derecho a censurar a quien no me parezca?
¿Si me siento libre de censurar a quien no me parezca, eso no me convierte en alguien que corta la libertad de expresión, por lo tanto, soy un opresor... por lo tanto, soy libre de expresarme?

El lector de ojo agudo, habrá captado rápidamente el bucle de contradicción infinita que este simple ejercicio puede producir en el progre promedio disregado por nuestras tierras. Y es que alguien que es verdaderamente libre para hablar -y en consecuencia, actuar- no se pregunta tales cuestiones... SINO QUE LAS VIVE, porque como dijo Ezra Pound:

Esclavo es aquel que espera que alguien venga a liberarlo

Lo que aplicado a la libertad de expresión sería:

Libre de expresarse, es quien lo hace mediante un código deontológico acorde a su tradición y valores.

Palabras rebuscadas... lo sé. En fin, sigan creyéndose libres de decir solo lo que les es permitido.


martes, 29 de noviembre de 2016

Porno políticamente correcto





Pues cuidado y dicen algo en contra de los cánones actuales de la política fashion estilísticamente correcta. No sean bobos. Digan lo que se espera que digan y ya. De hecho, mejor no digan nada. Solo vean; pero eso si solo lo que debe ser visto.

La promoción del porno "apto" para cine, que viene a ser la producción de la película 50 Sombras de Grey, nos habla de algo, que ya tiene larga historia dentro del cine de masas. El lobby femimarxista se orgasmisa pretendiendo que la sociedad es mas "tolerante" ante las diferentes "aptitudes sexuales" como se supone es -según ellas- el masoquismo.

Y es curioso, porque ese masoquismo no es un "triunfo" del cine actual. Puede que piensen eso, pero no. De hecho, la historia del sadismo en el cine viene de mucho antes, y no se limita a las producciones tipo "b" que los degenerados conseguían mediante extrañas redes subterráneas de antaño.

No, para nada. Escenas de sadismo en grandes producciones tienen larga data. Pongamos un ejemplo claro como El último tango en París, del cuál, se han hecho públicas ciertas perlas...

Pero claro, eso no importa porque es Hollywood y ese es territorio de intocables. Ningún lobby hará marchas ni se verán documentales sobre las tramas pedófilas y sádicas dentro de la Meca del cine. Sin embargo, les digo que los hay... búsquenlos.

Lo más desastroso, no es solo la "normalización" de las tendencias sexuales aberrantes en la gran pantalla, sino, un público que lo consume y disfruta. Una sociedad que puede aceptar ese tipo de producciones está condenada.




viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Sueños hechos realidad o realidad hecha sueños?





En este punto de mi vida, prácticamente todos mis amigos y familiares han terminado su formación profesional; y los que no, pues es porque están en posteriores grados de especialización de cuarto nivel.

Me vienen a la mente esas inocentes charlas colegiales, donde todos decían con convicción, frases respecto de como sería su futuro en cada una de sus carreras. Se escuchó por ahí:

- Cuando Uds estén en la cárcel, yo los sacaré; dijo el que quería estudiar derecho.
- Cuando Uds estén trabajando para mi, con gusto pagaré sus sueldos; dijo el que pretendía estudiar administración (tal como papi le dijo que haga si quería quedarse con sus empresas).
- Cuando Uds necesiten un diseñador, cuenten conmigo; dijo aquella morena con imaginación desbordante.
- Cuando necesiten construir su casa, no duden en llamarme; dijo el que quería estudiar arquitectura.
- Cuando deseen viajar, búsquenme en mi agencia de viajes; dijo el que pretendía estudiar turismo

Y así... todos convencidos firmemente de que a sus miserables 18 años ya sabían lo que era la vida, se aventuraron en lanzar sentencias desafiantes. No podían ni siquiera firmar correctamente un documento, pero ya sabían absolutamente todo sobre el futuro.

Explicar los desenlaces de cada una de esas aventuradas frases sería harto complejo. Quince años después, se puede decir que algunos acertaron en lo que dijeron. Otros terminaron con una vida absolutamente diferente de lo que pensaron. Habemos un minúsculo grupo de tres personas que nunca dijimos nada esa vez.

Somos los que no hemos hecho nada; porque sabemos que la vida no es más que ilusiones. Ilusiones que parecen cumplirse a veces y desmoronarse en otras, pero ilusiones todas al fin y al cabo. Nada es real, solo percibimos la realidad que queremos conformar, pero no la realidad en si. Eso se escapa a nuestra comprensión.

Si pudiera regresar en el tiempo y mostrarle el futuro a cada uno de esos mocosos idiotas... le preguntaría a cada uno si, conociendo su futuro, sería capaz de tomar las mismas decisiones.

Sería un experimento interesante.





lunes, 7 de noviembre de 2016

Corazón de garage





No eres tu. Es el auto con el que las pasas a buscar.
No eres tu. Es el reloj de marca con el que le dices la hora.
No eres tu. Es una cuenta de banco con la que impresionas a los vecinos.
No eres tu. Son las fotos de tus viajes en la redes sociales y sus likes.
No eres tu. Son los sueños que le cumples a tu familia.
No eres tu. Son las operaciones que le financias a tu mujer.
No eres tu. Eres las ansias de tener y cuando tienes, volver a ansiar algo mayor.
No eres tu. Eres lo que han hecho de ti

No eres. Y quisieras ser.








jueves, 27 de octubre de 2016

Perspectiva




Quienes gozamos de soltería treintona -y esa palabra es la adecuada, gozar- vemos como las relaciones "de pareja" a nuestro alrededor discurren en un ir y venir de afirmaciones egóicas sin sentido. La vida de pareja alrededor, no tiene nada de pareja. Son dos sujetos -mas no individuos- que no pueden ponerse de acuerdo en algo. De hecho, he notado que muchos ya ni siquiera se acuerdan que los unió desde el principio.

Bueno, yo sé que el 70% de los matrimonios de hoy se dan porque "él la embarazó"... siempre es culpa de él y ella la víctima. Total, el hecho de que ella abriera las piernas en meramente circunstancial y no aporta nada al caso. Según la ley actual, el hombre -y solo él- es malo por naturaleza y la mujer, siempre sufre esa maldad. Son hechos constitucionales que no vamos a discutir aquí.

Veo, que el transcurrir de los años, la rutina, la desidia, la decadencia total actual, en fin, todos los aspectos putrefactos de la modernidad; hacen olvidar a las parejas que es lo que los unió.

Las mujeres pretenden que su marido, ya en la tercera edad, pretenda seguir admirándola como a la quinceañera de piel tersa que alguna vez tuvo. ¡Sorpresa! Eso no va a pasar. Siempre me he preguntado por qué la mujer tiene tan interiorizado eso de la "belleza", limitando tal concepto a la cáscara corpórea que tanto se esfuerza en maquillar. ¿Y se sorprenden de que nos gusten una chica de veinte sin efectos de la gravedad?

Si se supone que "querer es sentir", ¿por qué les importa tanto si uno sigue enamorado de ella por fuera?

Y no dejemos de lado a los hombres, que solemos enamorarnos del físico primero... y a veces de otras cosas mucho luego. Si tuviéramos la costumbre de al menos, el cincuenta por ciento del tiempo, pensar con la cabeza y no con el pene; ese tipo de situaciones no se originarían, porque simplemente no habría matrimonios.

Los años son una sentencia inevitable. A todos nos pasan por encima y el proceso de decadencia es constante y unilateral. Es definitivo que todos los seres humanos nos comenzamos a podrir desde que nacemos hasta que morimos. Vida es solo lo que hay en la mitad.

Sin embargo, ese transcurrir de "tiempo vital", es mucho más agradable si se tiene a una compañera. Hablo como hombre que si ha amado con el corazón, la cabeza y el pene. Hay mujeres buenas, no todas son la basura que pulula como zombie por la calle, pretendiendo limitar su existencia a consumir y ser consumidas como objeto. Según mis estadísticas personales, una en cien vale la pena.

Hay mujeres buenas. En mi vida he tenido tres. Estoy seguro que ellas si llegarán a viejas. De mi, no estoy tan seguro. Lo bueno de que eso pase, es que no me veré inmiscuido en la situación que describe la imagen de este post.



martes, 11 de octubre de 2016

lunes, 3 de octubre de 2016

Hados del destino



Hubo un tiempo en el que creí en adivinaciones, cartomancia, amigas de colegio que leían la mano y horóscopos de periódico... que vergüenza siento hoy al recordarlo.

Depositar las esperanzas y miedos en los pedazos de cartón de una baraja, en el fondo, no es más que no aceptar la realidad que uno mismo NO SE HA DEDICADO A CAMBIAR.

Las adivinaciones y demás "ayudas" que puedan venir "del otro", sea en su versión física o supra física... están destinadas a realizar el deseo de ese otro en uno.

Solo cuando se puede ordenar el interior de uno mismo, se puede cambiar el afuera... esta vez, sin ayuditas de nadie.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Todo este post es sarcasmo




Todo es una construcción cultural...
menos el matrimonio homosexual,
menos la imposición de relaciones interraciales (habiendo dicho que las razas no existen)
menos los pueblos no europeos,
menos el marxismo cultural,
menos los mestizos,
menos el islam,
menos el multiculturalismo,
menos el endeudamiento estatal con entidades privadas,
menos las fronteras de israel...

Todo lo demás es super-anti-natural. (jajajajaja)



martes, 20 de septiembre de 2016

Moral de árbol




Cuando consigues desamarrarte de imposiciones morales eres libre y poderoso. Pero también peligroso: para los demás y para ti mismo. Cuando dejas de lado la moral borregil que impera, ten cuidado de no crear una nueva moral aun más borregil y esclavizante. Ten cuidado de no volverte el tirano al que criticaste, incluso ten cuidado de no volverte el borrego que se trasquila a si mismo con la tijera de la corrección política del que se cree "políticamente incorrecto".

Si has de crear una moral, que sea una inspirada en un árbol. Con raíces profundas en tu pueblo y costumbres. Con un tronco fuerte proyectado al cielo de la bienaventuranza. Unas ramas que te contacten con tus pares y unas hojas que te permitan renovar tu pensamiento cada vez que la mediocridad de la rutina te seque. Y no olvides de dar flores de sabiduría que desemboquen en frutos de bondad y altruismo. 

Sé un árbol. Sé moralmente natural. 




martes, 6 de septiembre de 2016

lunes, 5 de septiembre de 2016

JERARQUÍA





"YO NO QUIERO IGUALDAD, YO QUIERO ORDEN Y JERARQUÍA"


Es una sentencia que la modernidad quiere dinamitar...



Posted in  on 10:41:00 by Admin |