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jueves, 9 de febrero de 2017

Plagas devastadoras





Me duele ver a mis amigos y familiares hombres perdiéndolo todo en un juzgado. Entraron con fe, creyendo en el sistema judicial... y salieron esquilmados como ovejas. No existe la justicia.

El marxismo cultural ganó la batalla. Eso es un hecho indiscutible. Quienes pensaban que la barbarie comunista terminó en el 91, "venciendo" los buenos, son aquellos imbéciles que no entendieron nada. El marxismo revolucionario terminó, pero el marxismo cultural tomó fuerza dada su capacidad de parasitar en la globalización rampante y usarla como vector de contagio global.

Al día de hoy, cosecha sus frutos...


Una de las consecuencias más atroces del marxismo cultural, ha sido el pervertir los sistemas judiciales de las naciones, para que terminen dándole preeminencia a la mujer en todo contexto. No es coincidencia, que en TODOS los países donde se modificó la jurisprudencia a favor de la mujer, los procesos de decadencia sean vertiginosos. 

Se deformó la antigua costumbre occidental de respeto y protección de la mujer como ente generador de vida, para terminar dándole un blindaje legal a cualquier rencorosa con mente de quinceañera eterna que cree que el estado le debe dar todo, así como la sociedad y no se diga el sexo masculino.

El marxismo cultural triunfó en occidente...


Pero también en oriente. Casos de países como Japón demuestran el avance de la legislación que favorece radicalmente a las mujeres. Y lo más paradójico, es que alegan ser sistemas "igualitaristas". Tremenda falsedad EN LOS HECHOS, se puede evidenciar... y justamente esa es la mayor de las perversiones cometidas: hacer que la sociedad sea incapaz de ver los hechos.

El mundo real está podrido... 


Abrir los ojos y ver las cosas como son, es el primer paso para cambiar este problema global. No puede ser que se permita este abuso -legal- de las mujeres hacia los hombres... Yo sé que es obvio que escribo esto, al ver las terribles realidades en mi cercanía, pero quiero invitarlos a reflexionar que aquí tenemos un problema global, que forma parte de una agenda establecida -y bien financiada- que busca la destrucción de toda sociedad tradicional en el planeta.

Está en todos y cada uno el deber de DECIDIR hacer algo.

lunes, 6 de febrero de 2017

Quejarse sin criterio





Mientras una mente sea más frágil en su susceptibilidad, más se quejará. 


Toda mi vida he visto en diferentes ámbitos de desarrollo este fenómeno. Por diferentes circunstancias, he tenido que verme vinculado con algunas situaciones en donde el trabajo en sí, se desarrolla interactuando con personas de bajo nivel económico, lo cual, por lo general conlleva bajo nivel de coeficiente intelectual -con sus honrosísimas excepciones- que me han llevado a concluir el postulado que encabeza este párrafo.

Por ejemplo, en una agencia de viajes, a la corta edad de 18 añitos, yo veía como miles de personas usufructuaban de una promoción que constaba en viajar a la ciudad de Cartagena, Colombia; a un precio realmente conveniente. La cuestión es que al regreso de los viajantes, se les cuestionaba sobre su experiencia de viaje… craso error. Las quejas eran continuas respecto de las comodidades del hotel. El pobre cristiano encargado de esa labor tenía que receptar las idioteces que la gente le decía y tabular tal información. Un día, en mero aeropuerto me encargaron tal labor. Después de los primeros 20 minutos, perdí la paciencia y dejé de escribir, y en cambio, fui yo el que empezó a preguntar. A cada idiota que había pronunciado una queja sobre el hotel contratado -era un 3 estrellas plus- le pregunté si tenía plena conciencia respecto de que implicaba tal categorización hotelera… ante lo cual, recibí solo silencio como respuesta. Analizando a tales homínidos, se concluía que era la primera vez en la vida que siquiera viajaban al exterior, pero eso si, tenían bien claro sobre que quejarse en base a la experiencia…

Otro hermoso episodio, se dio hace un par de meses, cuando un familiar que trabaja en un hotel “exótico” -dado que está en la selva- organizó unas jornadas de capacitación en construcción de viviendas para los indígenas habitantes de ese remoto paraje. La filosofía de la dirigencia de tal hotel, incluye el capacitar a los lugareños del sitio donde se desarrolla la actividad turística, como medio de crecimiento comunitario. Suelen llamarlo “responsabilidad empresarial”, y es obvio, que tal dirigencia es extranjera…

La cosa es que los cursitos de construcción fueron un total fiasco. A pesar de ser gratuitos, los estudiantes le hallaron miles de fallas, de las cuales la peor -y aquella en la que todos coincidieron- es que la comida la servían solo tres veces al día en un horario al que ellos no estaban habituados...

Y experiencias como esas, puedo relatar unas cuantas docenas. La peor quizá, la que atestigüé en mis tiempos de estudiante de psicología en universidad privada. Un día fui invitado a un congreso en una universidad pública. El contenido del mismo fue realmente interesante, sin embargo, quise matar a todos los autóctonos de aquel establecimiento educativo, cuándo al final, escribieron que la próxima vez que se haga un congreso, el conferenciante no debería ser extranjero, porque tocaba traducir lo que decía…

Es por eso que he llegado a la conclusión, después de tantas experiencias desagradables, que no se le debe dar oportunidad a la gente para que se queje. Con esto no insinúo que hay que ser soberbio y no escuchar con afán constructivo, sino que, se deben desarrollar métodos muy claros para filtrar a la gente cuya opinión sea digna de ser escuchada. ¡No todas las opiniones son válidas!


Ahora ya entenderán porqué a algunos de sus comentarios no los apruebo y no aparecen públicamente…

Los quiero mucho (a algunos de Uds).



viernes, 27 de enero de 2017

But first, let me take a selfie...


¡Hola niña!

Mi intención no es ponerte nerviosa. No. Lo que yo quiero, es hacer un servicio social, un aporte a la comunidad. En estos días ya casi no quedan personas que hagan actos desinteresados por el prójimo, pero yo lo voy a hacer el día de hoy.

Desde que las siempre moralistas -y moralisantes- estrellitas de Hollywood elevaran la tendencia de las selfies a la categoría de fenómeno global, la tendencia no se detiene. "Yo cagando", "yo con mi trasplante de próstata", "yo y mis tetas nuevas"... "yo conmigo mismo tolerando la insoportable levedad de la existencia nihilista". Usted escoja el título de la fotito; sin embargo la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha dicho, y bien claro -pero tarde- lo que era obvio: se llama "selfitis", es un trastorno psicológico y está relacionado con la falta de autoestima. 

¿Te levantas y sientes la necesidad irrefrenable de retratarte haciendo cara de idiota, mirando al vacío o mostrando lo horrible de tu genética frente al espejo del baño? Si la respuesta es afirmativa, tienes al menos un problema. Se llama selfitis borderline (en su versión light) y debes buscar ayuda profesional. Eso sí, siempre podría ser mucho peor, porque, según la APA, estás solo empezando a padecer el síntoma. 

La fase más avanzada de la patología se daría en el rato en el que esas mismas fotos, las subes tres veces al día a tu Instagram, Facebook o Twitter. En ese punto, estaríamos hablando pues de selfitis aguda, que la ciencia define así: 

El compulsivo deseo obsesivo de sacarse fotos y publicarlas en redes sociales a manera de compensar la falta de autoestima y de llenar un vacío en la intimidad.

Es ahora cuando debes chequear tu muro, además de hacer un profundo ejercicio de introspección para poder ver dentro y percibir el grado de ansiedad que experimentas mientras esperas los comentarios ¡que tienen que venir! 

Hay que decir que ya se están diagnosticando casos de personas anónimas con selfitis crónica: o lo que vendría a ser lo mismo, subir más de seis fotos diarias a redes sociales. Se han dado casos de gente que llega a las doscientas diarias...

Según los psicólogos, este 'resbalón' narcisista funciona inversamente: cuanto más te cuelgas a ti misma, más necesidad de reafirmación tienes. Es decir, más insegura eres con respecto a tu propia imagen, además de lo que te rodea, incluso más vulnerable a las calificaciones negativas de terceros. Funcionaría como una adicción común, con malos viajes de paso, si las críticas se renuevan. 

Si ya llegaste a este punto, puedes llegar a presumir que tienes el mismo grado de desvarío mental que aquellas perlas de la farándula nivel Lady Gaga, Katy Perry o Justin Gaver. En este punto haz un alto y ¡deja de pensar que parecerse a esa escoria es algo bueno! 

Yo sé que en tu mundo de arcoíris y dulce de leche, todo es bueno y felicidad, pero en el mundo real no. Las "estrellas" lo hacen como táctica publicitaria -muy rentable por cierto- pero tu jamás llegarás siquiera a reina del baile de la cosecha, así que no creas que con "ponerle ganas" llegarás a lo mismo que las luminarias del jet-set. De hecho, es muy probable que entres en una espiral de degeneración dependiente de atención ajena, cada vez más fuerte y con derivaciones imprevisibles.

Y ni te cuento de los casos de acosadores que las niñitas "sube foto en pelotas" tienen... si desde quinceañera te acostumbras a ti misma a valer por mostrar la epidermis, que no te asuste que a futuro sea lo único que los hombres pretendan de tu persona.

Ya... no llores. No vayas al baño a sacarte 145 fotos para colgarlas con el hashtag #SoDepressed. Sé que he sido duro, pero precisamente esa es la lección que debes aprender: la vida es dura, así te esfuerces en aparentar en fotitos que no lo es. 

 




miércoles, 25 de enero de 2017

Cuatro caminos... en cruz fija




En la vida siempre tenemos cuatro opciones en toda situación, cada una de ellas con su luz... y sombra, o lo que es lo mismo, lo visible e invisible de estos cuatro aspectos, o sea, ocho aspectos a analizar. Y es que es menester acotar, que el número cuatro tiene agudas impliciones históricas; la más representativa vendría a ser la de los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste; como una forma de decirnos que desde donde está el individuo, siempre hay cuatro direcciones posibles, cada una con un aspecto claro y otro no del todo.

Hagamos el ejercicio de acuerdo a la imagen. 

El pesimista

Mira un túnel oscuro... o sea que VE, lo que NO VE.

El optimista

Ve la luz al final del túnel... o sea VE LA LUZ, y VE LAS TINIEBLAS.

El realista

Ve el tren que se acerca... o sea VE EL TREN y NO VE EL RESTO.

El maquinista

Ve a tres personas sobre las vías... o sea VE A LA GENTE y NO SE VE A SI MISMO.

¿Por qué es importante entender todo esto? Pues porque quién pretenda liberarse de las cadenas de las emociones mundanas -y de paso otras cosas- debe entender que la forma de afrontar los fenómenos es no parcializándose en alguno de estos extremos, sino, EQUILIBRÁNDOSE.

Equilibrarse, entendido como la capacidad de encontrar el centro propio. Aquel lugar donde somos uno mismo sin parcializarnos en ninguna de las ocho opciones posibles. No por nada, la estrella de ocho puntas ha estado tan presente en todas las culturas ancestrales...












jueves, 12 de enero de 2017

El paso del padre tiempo



El padre tiempo no perdona a nadie. El paso de los años se evidencia en los cambios que todos tenemos. Hay quien dirá que por dentro somos los mismos. ¡Nada más falso!

Que alguien me diga honestamente, reflexionando con meditación pausada... si aquello que es su prioridad hoy, es lo mismo que hace tan solo cinco años. Los reto...

El tiempo es la medida del cambio, sea este real o imaginario, impuesto o superpuesto, dictaminado o explorado; eso no importa. Cambiar es la forma en que el devenir pasa por nosotros. Quizá eso sea la lección más trascendente de todo esto. Somos instrumentos del devenir.

Si miramos a nuestro cuerpo, ni el más avezado podría negar el paso del tiempo. Sea porque ha crecido, engordado o envegecido; el vendaval del tic-tac de los relojes pasa factura a todo ser humano por igual. Ese dictamen de que para nadie existe perdón respecto de la muerte, es la mayor evidencia de que en el fondo, lo único que tenemos en común como género humano es el ser objetos que el tiempo degrada, oxida, pudre... escoja Ud. el término.

Y no es que con cirugías plásticas la cosa vaya a cambiar. Aquellas personas que pretenden engañar al resto refugiándose en un bisturí en manos de un avaricioso cirujano, son a las que más se les nota el paso del tiempo, sobre todo en su ancianidad, donde los resultados de haber alterado la biología propia terminan dando un espectáculo digno de circo de fenómenos.

Creer que la adolescencia es per-se la única etapa en la vida donde hay cambios, es parte del engaño de la modernidad. La verdad es que nunca se deja de cambiar. La vida es un instante entre el nacimiento y la sucesión de cambios hasta la muerte. Todos tenemos ese destino, o al menos eso nos han dicho.

Que interesante sería encontrar una forma de "no-cambiar" con el tiempo. No cambiar, entendida como la prolongación de cierto instante de la existencia propia, proyectado hacia el infinito. Un momento en donde todo se congele y se vea, desde un punto de vista aparte, el devenir del tiempo como una película fuera de la realidad propia.

Tal proceso "individuativo", requeriría como es obvio, de la separación de absolutamente todo... porque el todo, deviene en el tiempo. 

Habrá que intentarlo...

lunes, 26 de diciembre de 2016

Tiempos de promesas... que terminan en lo mismo



Las fiestas de navidad y año nuevo, al menos por estos lares, tienen tanto en común con los de otros, que termina resultando altamente sospechoso. Y no me refiero a símbolos cuya re-significación ha sido impuesta por la modernidad como pueden ser el "árbol navideño" o el hecho de dar regalos. No, me refiero a cosas como el hecho de hacer algo tan trivial como una cena especial.

Pocas son las familias, que independientemente de su confesión religiosa -o la ausencia de la misma- de su número, de sus lazos filiales incluso; se hallen fuera de la costumbre de cenar en grupo. De hecho, pienso que la costumbre de hacer cenas con los amigos, en las empresas o con la familia que no se visita en mucho tiempo, es cosa muy difundida por estas fechas. ¿Quién no tiene una invitación a una "cena navideña" o "de fin de año" en su perfil de facebook en estos días? o lo más reglamentario aún... las fotitos.

La navidad, en su versión modernizada, es símbolo de excesos, ya sea en lo material dando regalos que haciendo milagros se alcanzarán a pagar, o en comer como desaforado y festejar "la unión" que se supone trae consigo la fecha.

El resultado no sorprende. La promesa de la gran mayoría de gente en estos días en que fenece el año, consiste en prometer el mesurarse en el consumo para bajar la panza... lo cual, se me hace más bien una especie de negociación con los acreedores que desde enero empiezan a sacar dividendos de los consumos decembrinos. Es algo así como una dialéctica del consumismo disfrazada de promesa de renovación anual para la auto preservación.

Y es curioso que cada año se hable de lo mismo. Tengo un amigo dueño de un gimnasio, que me decía que su mejor mes es enero, obviamente porque la gente iba a intentar quemar todas esas calorías excesivas que consumieron en diciembre. Supongo tiene razón en ello. Lo que veo en el fondo de esto, es que ese afán de querer "pagar" por las culpas pasadas -que se supone fueron gozo- tiene mucho de rasgo de judeo-cristiano en el fondo.

Eso de pagar culpas, que se supone fueron felices, pero a la final traen dolor -y mucha culpa adicional- para luego negociar en una línea de tiempo en diferir esa expiación culposa... tiene mucho de oriental en sus raíces. 

Sea que se sude en el gimnasio gota a gota el sentimiento de exceso cometido, o que se abone centavo a centavo el pago de lo gastado en época de fiestas, la modernidad carcome la psiquis del humillado engranaje humano, que tiene el enorme conflicto psicológico de tener que pagar con sufrimiento, por aquello que se supone lo hizo feliz. 

Debemos preguntarnos, ¿qué sentido tiene, a fin de año, gozar de algo que produce dolor el resto del tiempo?

En lo personal, es por eso que no compro nada en estas fechas... para luego no tener que ir al gym.

lunes, 12 de diciembre de 2016

"Libertad" de expresión...





Hay que decirlo y no callarlo. Llevamos dieciséis años entrados en este milenio y nada ha cambiado. Los lobbies de presión ampliamente financiados por el sistema de opresión global destinan ingentes cantidades a sus marionetas para que puedan pagar por decir cuanto sus biliosos hígados puedan excretar. Los medios no se niegan a tal cantidad de pasta, obvio, es su negocio... y lo único sacrosanto en la actualidad son los negocios. Eso no se topa ni critica.

Sean comunistas, feministas, animalistas, veganos, izquierdistas, homosexuales, islamistas o cualquiera de las estrategias que se usan para debilitar al occidente de hoy; hay que decir que tienen carta abierta para decir ABSOLUTAMENTE CUALQUIER COSA. No ha habido el mas mínimo nivel de censura frente a los niños mimados del sistema. Pueden hacer apología del odio, del genocidio de los grupos humanos que no les guste, agredir marchas, profanar templos, linchar mediáticamente a quien difiera de ellos... y jamás pasará nada. 

Y es que eso es lo que hay que entender. Cuando los medios cacarean con megáfono la tan famosa "libertad de expresión", hay que empezar a entender que solo aplica a quienes están dentro del paraguas de la corrección política de moda. Los mios... IN. Los que no me gustan... OUT!

Para cualquier ser medio pensante, tal contradicción es obvia a kilómetros de distancia... sin embargo, no lo es. No lo es para ellos, claro está. Por algo tienen que reforzar constantemente la idea de libertad, dado que como en toda actividad mediática, si se promociona, es porque se quiere convencer de que se use ese producto. Y es que es eso precisamente: un producto.

Un producto está dirigido a un segmento del mercado. Se busca que tal porción de gente empiece a comprarlo, usarlo, recomprarlo y volverse asiduo del mismo. Eso es "fidelidad a la marca", según reza la ciencia del marketing...

Y cabe la pregunta que cada uno debe hacerse:

¿Soy libre de expresarme?
¿Lo que digo, incomoda a alguien?
¿Si incomoda, me callo?
¿Si me callo, me siento "libre"?
¿Si me siento libre, tengo derecho a censurar a quien no me parezca?
¿Si me siento libre de censurar a quien no me parezca, eso no me convierte en alguien que corta la libertad de expresión, por lo tanto, soy un opresor... por lo tanto, soy libre de expresarme?

El lector de ojo agudo, habrá captado rápidamente el bucle de contradicción infinita que este simple ejercicio puede producir en el progre promedio disregado por nuestras tierras. Y es que alguien que es verdaderamente libre para hablar -y en consecuencia, actuar- no se pregunta tales cuestiones... SINO QUE LAS VIVE, porque como dijo Ezra Pound:

Esclavo es aquel que espera que alguien venga a liberarlo

Lo que aplicado a la libertad de expresión sería:

Libre de expresarse, es quien lo hace mediante un código deontológico acorde a su tradición y valores.

Palabras rebuscadas... lo sé. En fin, sigan creyéndose libres de decir solo lo que les es permitido.


martes, 29 de noviembre de 2016

Porno políticamente correcto





Pues cuidado y dicen algo en contra de los cánones actuales de la política fashion estilísticamente correcta. No sean bobos. Digan lo que se espera que digan y ya. De hecho, mejor no digan nada. Solo vean; pero eso si solo lo que debe ser visto.

La promoción del porno "apto" para cine, que viene a ser la producción de la película 50 Sombras de Grey, nos habla de algo, que ya tiene larga historia dentro del cine de masas. El lobby femimarxista se orgasmisa pretendiendo que la sociedad es mas "tolerante" ante las diferentes "aptitudes sexuales" como se supone es -según ellas- el masoquismo.

Y es curioso, porque ese masoquismo no es un "triunfo" del cine actual. Puede que piensen eso, pero no. De hecho, la historia del sadismo en el cine viene de mucho antes, y no se limita a las producciones tipo "b" que los degenerados conseguían mediante extrañas redes subterráneas de antaño.

No, para nada. Escenas de sadismo en grandes producciones tienen larga data. Pongamos un ejemplo claro como El último tango en París, del cuál, se han hecho públicas ciertas perlas...

Pero claro, eso no importa porque es Hollywood y ese es territorio de intocables. Ningún lobby hará marchas ni se verán documentales sobre las tramas pedófilas y sádicas dentro de la Meca del cine. Sin embargo, les digo que los hay... búsquenlos.

Lo más desastroso, no es solo la "normalización" de las tendencias sexuales aberrantes en la gran pantalla, sino, un público que lo consume y disfruta. Una sociedad que puede aceptar ese tipo de producciones está condenada.




viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Sueños hechos realidad o realidad hecha sueños?





En este punto de mi vida, prácticamente todos mis amigos y familiares han terminado su formación profesional; y los que no, pues es porque están en posteriores grados de especialización de cuarto nivel.

Me vienen a la mente esas inocentes charlas colegiales, donde todos decían con convicción, frases respecto de como sería su futuro en cada una de sus carreras. Se escuchó por ahí:

- Cuando Uds estén en la cárcel, yo los sacaré; dijo el que quería estudiar derecho.
- Cuando Uds estén trabajando para mi, con gusto pagaré sus sueldos; dijo el que pretendía estudiar administración (tal como papi le dijo que haga si quería quedarse con sus empresas).
- Cuando Uds necesiten un diseñador, cuenten conmigo; dijo aquella morena con imaginación desbordante.
- Cuando necesiten construir su casa, no duden en llamarme; dijo el que quería estudiar arquitectura.
- Cuando deseen viajar, búsquenme en mi agencia de viajes; dijo el que pretendía estudiar turismo

Y así... todos convencidos firmemente de que a sus miserables 18 años ya sabían lo que era la vida, se aventuraron en lanzar sentencias desafiantes. No podían ni siquiera firmar correctamente un documento, pero ya sabían absolutamente todo sobre el futuro.

Explicar los desenlaces de cada una de esas aventuradas frases sería harto complejo. Quince años después, se puede decir que algunos acertaron en lo que dijeron. Otros terminaron con una vida absolutamente diferente de lo que pensaron. Habemos un minúsculo grupo de tres personas que nunca dijimos nada esa vez.

Somos los que no hemos hecho nada; porque sabemos que la vida no es más que ilusiones. Ilusiones que parecen cumplirse a veces y desmoronarse en otras, pero ilusiones todas al fin y al cabo. Nada es real, solo percibimos la realidad que queremos conformar, pero no la realidad en si. Eso se escapa a nuestra comprensión.

Si pudiera regresar en el tiempo y mostrarle el futuro a cada uno de esos mocosos idiotas... le preguntaría a cada uno si, conociendo su futuro, sería capaz de tomar las mismas decisiones.

Sería un experimento interesante.





lunes, 7 de noviembre de 2016

Corazón de garage





No eres tu. Es el auto con el que las pasas a buscar.
No eres tu. Es el reloj de marca con el que le dices la hora.
No eres tu. Es una cuenta de banco con la que impresionas a los vecinos.
No eres tu. Son las fotos de tus viajes en la redes sociales y sus likes.
No eres tu. Son los sueños que le cumples a tu familia.
No eres tu. Son las operaciones que le financias a tu mujer.
No eres tu. Eres las ansias de tener y cuando tienes, volver a ansiar algo mayor.
No eres tu. Eres lo que han hecho de ti

No eres. Y quisieras ser.








jueves, 27 de octubre de 2016

Perspectiva




Quienes gozamos de soltería treintona -y esa palabra es la adecuada, gozar- vemos como las relaciones "de pareja" a nuestro alrededor discurren en un ir y venir de afirmaciones egóicas sin sentido. La vida de pareja alrededor, no tiene nada de pareja. Son dos sujetos -mas no individuos- que no pueden ponerse de acuerdo en algo. De hecho, he notado que muchos ya ni siquiera se acuerdan que los unió desde el principio.

Bueno, yo sé que el 70% de los matrimonios de hoy se dan porque "él la embarazó"... siempre es culpa de él y ella la víctima. Total, el hecho de que ella abriera las piernas en meramente circunstancial y no aporta nada al caso. Según la ley actual, el hombre -y solo él- es malo por naturaleza y la mujer, siempre sufre esa maldad. Son hechos constitucionales que no vamos a discutir aquí.

Veo, que el transcurrir de los años, la rutina, la desidia, la decadencia total actual, en fin, todos los aspectos putrefactos de la modernidad; hacen olvidar a las parejas que es lo que los unió.

Las mujeres pretenden que su marido, ya en la tercera edad, pretenda seguir admirándola como a la quinceañera de piel tersa que alguna vez tuvo. ¡Sorpresa! Eso no va a pasar. Siempre me he preguntado por qué la mujer tiene tan interiorizado eso de la "belleza", limitando tal concepto a la cáscara corpórea que tanto se esfuerza en maquillar. ¿Y se sorprenden de que nos gusten una chica de veinte sin efectos de la gravedad?

Si se supone que "querer es sentir", ¿por qué les importa tanto si uno sigue enamorado de ella por fuera?

Y no dejemos de lado a los hombres, que solemos enamorarnos del físico primero... y a veces de otras cosas mucho luego. Si tuviéramos la costumbre de al menos, el cincuenta por ciento del tiempo, pensar con la cabeza y no con el pene; ese tipo de situaciones no se originarían, porque simplemente no habría matrimonios.

Los años son una sentencia inevitable. A todos nos pasan por encima y el proceso de decadencia es constante y unilateral. Es definitivo que todos los seres humanos nos comenzamos a podrir desde que nacemos hasta que morimos. Vida es solo lo que hay en la mitad.

Sin embargo, ese transcurrir de "tiempo vital", es mucho más agradable si se tiene a una compañera. Hablo como hombre que si ha amado con el corazón, la cabeza y el pene. Hay mujeres buenas, no todas son la basura que pulula como zombie por la calle, pretendiendo limitar su existencia a consumir y ser consumidas como objeto. Según mis estadísticas personales, una en cien vale la pena.

Hay mujeres buenas. En mi vida he tenido tres. Estoy seguro que ellas si llegarán a viejas. De mi, no estoy tan seguro. Lo bueno de que eso pase, es que no me veré inmiscuido en la situación que describe la imagen de este post.



miércoles, 28 de septiembre de 2016

Todo este post es sarcasmo




Todo es una construcción cultural...
menos el matrimonio homosexual,
menos la imposición de relaciones interraciales (habiendo dicho que las razas no existen)
menos los pueblos no europeos,
menos el marxismo cultural,
menos los mestizos,
menos el islam,
menos el multiculturalismo,
menos el endeudamiento estatal con entidades privadas,
menos las fronteras de israel...

Todo lo demás es super-anti-natural. (jajajajaja)



martes, 20 de septiembre de 2016

Moral de árbol




Cuando consigues desamarrarte de imposiciones morales eres libre y poderoso. Pero también peligroso: para los demás y para ti mismo. Cuando dejas de lado la moral borregil que impera, ten cuidado de no crear una nueva moral aun más borregil y esclavizante. Ten cuidado de no volverte el tirano al que criticaste, incluso ten cuidado de no volverte el borrego que se trasquila a si mismo con la tijera de la corrección política del que se cree "políticamente incorrecto".

Si has de crear una moral, que sea una inspirada en un árbol. Con raíces profundas en tu pueblo y costumbres. Con un tronco fuerte proyectado al cielo de la bienaventuranza. Unas ramas que te contacten con tus pares y unas hojas que te permitan renovar tu pensamiento cada vez que la mediocridad de la rutina te seque. Y no olvides de dar flores de sabiduría que desemboquen en frutos de bondad y altruismo. 

Sé un árbol. Sé moralmente natural. 




martes, 6 de septiembre de 2016

lunes, 29 de agosto de 2016

SACRIFICIO




Las madres tienen la costumbre de ocultar muchas de las cosas que hacen en pos de su familia y el bienestar de la misma. Eso no tiene nada de reprochable, dado que el instinto y el amor obligan.

Hasta ahí, nada más que decir, ¿o si?

Pienso que si. Pienso que importa mucho cuando los hijos descubren aquellos actos, normalmente inconfesables, inauditos y hasta inmorales; que crean un resentimiento a la larga.

Algo así como que si Forest Gump llegara a entender que su madre se acostó con el director de la escuela para que pudiera estudiar. Como se notará, el asunto pasa por el nivel de inteligencia del hijo de entender los pecadillos justificados maternos.

Y anticipándome a las críticas que mis infaltables fans feministas tendrán, pues lo mismo sucede con los padres, pero esos detalles son más banales y con un par de tragos, se los puede conseguir.

Madre solo hay una y haga lo que haga, se la amará.

martes, 23 de agosto de 2016

FUNDAMENTALISMO VEGANO



No deja de llamar la atención, la manía de los progres para etiquetarse a si mismo con todas las banderitas progres de moda. Si se es vegano, hay que hacérselo saber a todo el mundo e imponerlo. Si se es homosexual, todo el mundo debe enterarse y venerarte. Incluso si se es vegetariano, solo se puede juntar con gente así...

¿Y criticaban a los Testi(culos)gos de Jehová por disponer que pueden cazarse solo entre ellos?

Ahora resulta que el progre busca como pareja a otro progre que tenga las mismas etiquetas... y por lógica, no la hallará nunca dada la incapacidad del progre de aceptar al otro tal como es; además de que cada uno es único (en su patología, claro está). La identidad les es incomprensible y necesitan la imposición como método para relacionarse... pero un progre no se deja imponer por otro progre. He ahí el bucle infinito de idiotez retroalimentada en las parejitas progremitas actuales.

Desprenderse de los convencimientos (del sistema) y autoconvencimientos masoquistas es el camino para abandonar la iglesia califática progre. Solo quien pueda enorgullecerse de sus raíces, podrá sostenerse contra la tormenta destructiva de la modernidad y alcanzar el cielo.

Todo el resto, es paja...

miércoles, 10 de agosto de 2016

DAÑAR EN VEZ DE IMPULSAR




Los niños de hoy tienen un enorme conflicto dedo-ojo. Hacen con un órgano lo que se tiene que hacer con otro. Las "tablets" deberían estar prohibidas por ley a los menores de cinco años!

Es increíble, como los mocosos no tienen noción de lectura y a veces, si siquiera de expresión oral -o sea ni siquiera hablan- pero están diestros en el arte de navegar en la pantallita del celular o Ipad a los tres años... y pasa el tiempo y siguen sin poder hablar... y pasa el tiempo y no desarrollan otras habilidades cognitivas... y pasa el tiempo y son niños problema en las escuelas.

Y sé que los super padres modernos me dirán que, eso de manejar los aparatitos desde pequeños es "una ventaja"... pero no! Bola de idotas! Están atrasando el desarrollo del niño, justamente, cuando pretenden lo opuesto. Hay cientos de estudios científicos que lo comprueban...

Pero no... es mejor tener distraído al mocoso y que no moleste.

Por eso estamos como estamos, todo lo demás es paja!


lunes, 1 de agosto de 2016

MIEDO




El miedo es aquello que debería hacernos superar todos nuestros temores. Por qué hay que superarlo: porque tenemos miedo. El miedo debería ser una excusa para avanzar; más que una excusa, un motivo. Esto distingue a los valientes de los cobardes, quienes se recrean en todo su espíritu menguante.

martes, 26 de julio de 2016

DEFINICIÓN DE PROGRE




El progre es una persona, por lo general vaga, que hace solidaridad con el dinero de otros, que se expresa bonito a veces, como una niña de 12 años haciendo corazoncitos en un cuaderno rosa; que no va al gimnasio y levanta botellines, y puede que fume porros... Pasados de los 30 buscan puestos como concejal o en alguna rama sindical, intentan meter el hocico en algún lado para tener dinerito y ser los burguesitos cheveres en la barra de un bar. El progre, un ser repulsivo, cobarde y fofo, vociferador de su ignorancia y de la multiculturalidad, a quien nadie o pocos rebaten porque todo lo que le rodea es como él o casi como él: o progre o ignorante. El progre, un odiante, un ser de bajo impulso vital, un hombre de amague.



martes, 19 de julio de 2016

REPARTIR





Quien reparte paz y amor es un asesino en serie con muy buenas intenciones. Todos quieren al hada madrina concediéndoles deseos, pero no quieren aquello que ella quiere de ellos. Nadie da nada así porque si...

Todo lo demás es paja...